SALIMOS A DARLE LA VUELTA AL MUNDO

A partir de 1980 mi vida comenzo con un nuevo rumbo. Terminė mis relaciones con la madre de mis hijos quien unos años despues terminó su propria vida. Me di de baja de mi trabajo con General Electric y forme mi propria empresa de ventas de equipo electrico juntandome con una francesa, Simonne, quien me ayudó formarlo. El deseo de volver a las Filipinas adonde fui Comodoro del Club de Yates no paraba. Durante el año 1988 comenzė a planificar como hacerlo. Mis hijos y los de Simonne ya habian llegado a la madurez y podrían funcionar solos. Mis negocios se habian ido a pique y estaba a punto de cerrarlo . Recibí una invitación del nauta mundial Jimmy Cornell para participar en una regata en 1992 saliendo de Huelva en España y siguiendo la ruta exacta de Cristobal Colon al Nuevo Mundo. Envie mi confirmación de atender y a los pocos dias decidí: VAMOS A DARLE LA VUELTA AL MUNDO. Con tres años podemos hacer escala en Manila y despues seguir a saludar a los padres de Simonne en el sur de Francia llegando en Octubre de 1992 a Huelva para participar en la regatta de Colon.

Después de una fiesta de despedida el 9 de abril de 1989 de tres horas junto a nuestro muelle en Matheson Hammock Marina, Simonne y yo nos despedimos abordo de Siboney y nos dirigimos a cruzar la Bahía de Biscayne. Hicimos esto para no confudir a nuestros amigos pero dos horas más tarde volvimos al muelle, ahora libre de los más de 100 amigos que habían participado en una sumamente feliz despedida. Teníamos mucho que hacer antes de partir en este viaje de cuatro años. Yo no había terminado de cerrar mis negocios y tenia 3 hijos en Miami quienes tenía que terminar de acomodar  Simonne todavía le quedaba una docena de cosas que hacer con su casa y sus dos hijos, y el barco aún necesitaba un poco más de atención. Me tomó dos semanas para cuadrar todo lo mio. Simonne aún no estaba lista para irse... aún tenía docenas de cosas que hacer. Decidimos que me iría con mi amigo Gustavo Ponzoa a través de las Bahamas y ella volaría para encontrarnos en algún puerto.

Gustavo tiene una historia de vida fabulosa cuando fue capitán de un bombardero B-26 durante el combate de la Bahía de Cochinos en 1961. Gustavo había sido capitán de Cubana Airlines durante años y salió de Cuba, como lo hice yo, a fines de 1960 y se dirigió a Miami. La Brigada 2506, un grupo de hombres cubanos que planeaban liberar a Cuba del régimen de Castro con ayuda norteamericana, obtuvo ocho bombarderos B-26. Gustavo capitáneo uno de ellos. Con base en Guatemala, voló misiones bombardeando aeropuertos y lanzando suministros de alimentos a los guerrilleros en las lomas del Escambray y otros lugares Cubanos.

Acompañė a su viuda Sylvia el 12 de abril, 2016, a la inauguración del monuumento en el aeropuerto de Tamiami honrando a los veteranos de la Bahia de Cochinos y en particular a Gustavo con el bonbardero B-26 señalado con el nombre de Gustavo Ponzoa apuntado debajo de la ventanlla. Aqui dos vistas del monumento.

 

Y aquí hay una vista desde el cielo.

 

El 23 de abril, Gustavo y yo salimos de la Marina segun esta foto.

 

 

Navegamos a través de la corriente del Golfo a las Bahamas , pasamos por Cat Cay y nos dirigimos a Chub Cay para relajarnos un poco, luego a Nassau, donde nos amarramos a un muelle en un puerto deportivo para la hora feliz. Al día siguiente, navegamos a la casa de mi amigo Leandro en Little Pipe Cay, donde pasamos dos días viviendo el pasado y cenando langosta sin parar. Esta foto tomada por Leandro, es la
última tomada del Siboney.

 

 

Luego navegamos en aguas más profundas hasta Georgetown, Exuma, donde descubrimos que Simonne estaba lista para unirse a mí. Traté de convencer a Gustavo que se quedara con nosotros hasta Panamá, ya que sería gran compañía, pero dijo que NO se atrevía acercarse a Cuba ya que todavía lo tenían en la lista de captura. Simonne llegó, Gustavo salió volando a Miami y zarpamos hacia nuestro viaje transmundial. 

Había estudiado las tablas meteorológicas de los vientos y las corrientes del Océano Pacífico durante meses antes de que saliéramos de Miami y se me ocurrió el mejor plan para navegar desde Panamá a Hawai. Fuertes corrientes hacia el este corrían en la latitud de Panamá hasta un par de cientos de kilómetros al norte, así que decidí dirigirme al sur unos 100 kkilómetros hasta llegar a la corriente hacia el oeste cual nos impulsaría en el rumbo deseado. El 25 de mayo zarpamos de Cristóbal en un rumbo hacia el sur. Los vientos eran justos. Con 7000 kilómetros a Hawái, tuve que ahorrar mucho en el uso de combustible.

Tres días después de pasar la isla de Malpelo, nos dirigimos al oeste. Todo estuvo bien durante una semana con vientos suaves, y la fuerte corriente del oeste con lluvia intermitente hasta !!! ¡¡¡SE DESATÓ EL INFIERNO!!! El 10 de junio, una tormenta de 35 nudos del sudeste giró con gigantescas olas feas que nos aplastaron durante cuatro días. Por mucho que intenté mantener un rumbo occidental, todos mis esfuerzos fallaron. Las olas y las ráfagas nos inpulsaban hacia el norte sin parar.

Para el 13 de junio las cosas se calmaron. Estudie nuestra posición y descubrí que estábamos en la corriente oriental. Pensė qué hacer y decidí esperar el próximo golpe del sudeste y luego dirigirme al norte hacia Hawai. A última hora de la tarde estábamos rodeados por una familia de delfines cuales disfruté ya que no habíamos tenido compañía de ningún tipo desde que salimos de Panamá ... no habíamos visto un bote ... un avión ... un pájaro ... nada ... estábamos solo en esta tierra. Genial tener compañía.

El 14 de junio los animales se hicieron cada vez más grandes y todavía los estaba disfrutando. Justo antes del atardecer, Simonne subió a cubierta y expresó: "¡Esos son cachalotes!". Miré más de cerca y llegué a la conclusión de que sí, que eran ballenas. Pero todos estaban tranquilos, en su mayoría jóvenes, con unas cuantas madres. Con Siboney en piloto automático, los dos nos fuimos a dormir.

Alrededor de las 2 de la madrugada del 15 de junio, sentí un par de golpes a babor. De repente, una ballena golpeó el  bote tumbandonos 45 grados. Agua comenzó a entrar. Encendí las bombas de achique y arranquė el motor, cerré la válvula de agua del motor y quité la manguera para que el motor aspirara el agua de la cabina. Fui a mi radio de banda lateral única e hice 3 llamadas en frecuencias de emergencia sin respuesta. Simonne estaba afuera en la cabina y gritó: "Bill, el agua esta por tu cintura. ¿Dónde está la balsa? Respondí "debajo del botecito de remos".

Subí a cubierta, saqué la balsa de su bolsa y tiré de la cuerda de inflar. Con una explosión enorme se llenó de aire. Me apresuré abajo y agarré la máquina desalinizadora que estaba en la proa y se la entregué a Sim, quien la arrojó en la balsa salvavidas que estaba puesta sobre la cabina. Regresé abajo y lo siguiente que agarré fueron dos chalecos salvavidas. En uno puse una bolsa Ziploc que tenía con nuestros pasaportes, efectivo y tarjetas de crédito y le dije a Sim que se la pusiera. Luego recogí todo lo que pude de nuestros casilleros de comida, los cargué en bolsas de plástico y se los entregué a Sim.


Con el cofre de agua alto, subí a la cubierta, cual estaba aproximadamente a un pie sobre el mar. Busqué en dos armarios detrás de la cabina de pilotos en busca de racimos de bolsas de anzuelos, pero no pude encontrar ninguno. Con el agua a punto de llegar a la cubierta, Simonne argumentó que quería irse. Lancé la balsa, Sim se subió y, cuando estaba a unos 5 metros de distancia, até la cuerda a un taco. Busqué para ver lo que me faltaba y lo primero que vi fue la caña de pescar. Ahora el bote estaba listo para dirigirse a las profundidades. El fondo estaba a casi 4 kilómetros por debajo. Tiré de la balsa y, al pasar por la popa, una ola la golpeó y la empujó hacia la barandilla donde un gancho rasgó un agujero en el cilindro de aire de la balsa. El aire voló sin parar. Pensé que se dirigía a las profundidades y miré hacia el bote. Pero la balsa fue diseñada para esto y el cilindro se llenó de aire de la otra mitad de la balsa. Con la caña de pescar, salté y me lancé a un nuevo mundo desconocido.

Y asi comenzó un viajecito de 66 dias y noches rodeados de tormentas, tiburones y ballenas en una balsita costanera de 2 metros de largo y  un metro y medio de ancho. Los primeros dos dias lloramos sin parar convencidos que no habia manera de sobrevir. Estabamos a 2000 kilómetros de tierra firme pero gracias a Dios dentro una corriente cual corria hacia tierra.

En pocos dias Simonne organizó nuestra nueva casita. Nos comimos una galletica 3 veces al dia hasta que se acabaron. Lo mas grande de todo fue la maquina desalinadora. Sin ese aparato hubieramos muerto los dos. Pronto establecí mi programa diario. A eso de las nueve de la mañana comenzaba hacer agua. La desalinadora tenia un filtro que se tiraba al mar y una palanca cual impulsaba la bomba. Tomaba como 30 palancasos hasta el agua se producia totalmente dulce, sin sabor a sal. Teniamos como cinco botellitas plasticas cual llenaba para servirnos 24 horas.

Se nos habian acabado todas las galleticas y teniamos como dos dias sin comer. Simonne dormía a eso del mediodia cuando notė que la balsa estaba rodeada de unos peces pequeños. Me puse un guante y con la otra mano guinde un papelito en el agua. Los peces vinieron corriendo a ver que era y agarrė uno. Vacie un cubo que teniamos con cosas personales y deje caer el pez. En pocos minutos agarrė 5 mas. De repente uno de ellos brincó y le cae sobre el pie de Simonne. Ella grita, “que es eso?”.. y yo le digo “estoy pescando” con lo cual ella grita “Estoy cansado de los cuentistas Cubanos. Tu no tienes un anzuelo. ?Como pescas?” En eso saco otro pez.y le digo “Voila madame” Y con eso comenzo nuestra dieta de Peje Puerco. Con 7/8 de almuerzo y lo mismo de cena nos mantuvimos nutridos.

No parė de navegar para conocer en que dirección ibamos. Teniamos un reloj y toda madrugada yo apuntaba en la bitácora la hora exacta cuando aparecía el sol. Gracias a Dios estabamos en una corriente fuerte hacia el este y establecí que caminabamos hacia tierra en Centro America unos 30 kilómetros diarios. En total navegamos 2000 kilómetros durante los 66 a la deriva. Tremenda maravilla.

Tortugas gigantescas y un sinfin de tiburones juveniles llegaban a juguetear con la balsa y tuve que pegarles con la caña de pescar sin parar. Ya a última luz se tranquilizaban las cosas y Simonne sacaba unas targetas religuosas y se puso a leer unas parabolas. Me bautizaron, celebre mi primera communión y confirmacón, pero a los 12 años me alejė de Dios y hasta este momento seguia alejado. Escuchaba a Simonne pero el mensaje no llegó a mi corazon. Unas tormentas con olas de 10 metros nos atropellaron en tres ocasiones. La balsa tenia sacos grandes de balizaje en el fondo cual llenos de agua marítima nos protegió de este mar ferroz.

Ya llegando a los 40 dias a la deriva, me acerque más y más a Dios hasta que una noche sumamente oscura ocurrio un milagro. Simonne dormia. Yo, acostado, miro y veo justamente encima de mis pies un circulo iluminado de como 40 centímetros con una cara cual me miraba. Me pegue la cara un par de veces para asegurarme que no estaba soñando. Me mantuvo inspirado durante dos minutos y de repente desapareció. Estoy convencido que fue Nuestra Señora de los Angeles, conocida como La Negrita, la patrona de Costa Rica. En la bitacora indique que me parecio que vi a La Caridad del Cobre, la patrona de Cuba ya que todavia no habiamos conocido a La Negrita.  

Teniamos un radiecito portatil y al acercarnos un poco más a tierra nos enteramos durante mediados de julio que en Costa Rica se estaban preparando a  celebrar las fiestas anuales de Nuestra Señora de los Angeles en Cartago para principios de Agosto. Nos quedamos pegado al radio enterandonos del bello proceso de la celebración. Cada dia que pasaba aumentaba mi amor con Dios y comenzė a rezar a menudo rogandole a la Negrita que nos ayude conquistar todos los peritos diarios. Ella nos salvo de una multitude de eventos trajicos como

          *Olas de 10 metros

          *Tiburones que invadieron los sacos de balizaje

          *Daños a la balsa

Lo más milagroso fue la corriente.. Las aguas del Oceano Pacifico tiene una multitude de corrientes cual corren del este al oeste y otras cuales van del oeste hacia el este. Gracias a Dios que nuestra odisea de 66 dias fue en area adonde la corriente corre hacia el este y tierra firme. Verdademente es increible que nos movimos 2000 kilómetros en 66 dias o sea 30 km por dia. Ya por el dia 50 vimos los picos de las montañas y volcanes de Costa Rica. Dia por dia nos acercamos mas a tierra. En el dia 65, a unos 40 km de la costa, comenzė a planificar el llegar a tierra en el caso si hubiesen arrecifes, o una colina sin playa. 

Pero gracias a Dios, un patrullero de la guardia costanera de Costa Rica, andaba buscando un barco pesquero perdido y de milagro nos vió de lejos, cambiaron rumbo y nos recogieron. Costa Rica nos recibió como hijos perdidos. Nos invitaron a celebrar en la Basilica de Nuestra Señora de los Angeles una misa en la cual le dimos gracias a La Negrita por la multitude de Milagros que nos brindó. Y se mantiene a diario pegadita a mi Corazon.

La botella cual lanzamos al agua temprano en el viaje, llego a la playa y fue recojido adonde un periodico publico fotografas de mi mensaje.

Despues de dos años de recuperación Simonne me avisó que ella habia hecho una promesa a Dios que si ella sobrevivia nuestra odisea, queria servirle. Nos separamos legalmente y a los pocos meses ella se incorporó en un convento.

 

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